Desde las primeras horas de la mañana, familias completas se dieron cita a lo largo del recorrido, especialmente sobre el bulevar López Mateos, para no perder detalle de un desfile que rompió con la narrativa tradicional. Lejos de seguir una línea cronológica, el espectáculo propuso un viaje simbólico que inició en el futuro, transitó por el presente y concluyó en el pasado, mostrando las múltiples caras de una ciudad dinámica y en constante transformación.
El arranque del desfile marcó el tono de la jornada: una visión moderna y escénica que conectó con las infancias, la tecnología y la sostenibilidad. Carros alegóricos monumentales, personajes performáticos y elementos visuales sorprendentes dieron forma a los primeros bloques, donde se habló de ciudades verdes, movilidad, innovación y respeto por la naturaleza, dejando claro que León mira hacia adelante sin perder su esencia.
El presente se hizo visible a través de representaciones que destacaron a las mujeres leonesas, los oficios, los servicios, el deporte, el turismo y la diversidad social que hoy define a la ciudad. La industria del calzado, símbolo histórico de León, tuvo un lugar protagónico en un bloque que rindió homenaje a las manos que han dado identidad y reconocimiento internacional al municipio durante más de un siglo.
La fiesta también estuvo presente con referencias directas a la Feria Estatal de León, que este año cumple 150 años, sumando color, música y alegría al recorrido. Personajes populares, carros llenos de creatividad y la participación de figuras invitadas conectaron con el público, provocando aplausos, sonrisas y una constante interacción con los asistentes.
El cierre del desfile fue un emotivo regreso a las raíces. Monumentos icónicos, personajes históricos, danzas prehispánicas, música tradicional y referencias culturales recordaron el origen de León y a quienes formaron los cimientos de la ciudad. Este tramo final reforzó el mensaje de memoria, pertenencia y continuidad, enmarcado por expresiones artísticas que evocaron la cantera, el folclor y la historia local.
Más de 1,500 participantes, distribuidos en 11 bloques temáticos, dieron forma a un desfile que no solo celebró un aniversario, sino que se vivió como un acto colectivo de identidad. Corporaciones de auxilio, asociaciones, artistas, deportistas y ciudadanos demostraron que León es una ciudad que se reconoce en su gente.
Para quienes visitan León, este desfile es una muestra clara del espíritu que define al destino: una ciudad que celebra su pasado, disfruta su presente y se proyecta con fuerza hacia el futuro. Un festejo que trascendió lo conmemorativo y se consolidó como una experiencia turística y cultural que quedará en la memoria de quienes la vivieron.
















