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El Templo Expiatorio está dedicado a los ‘pecadores leoneses’

Las obras arrancaron el 1 de octubre de 1921 y la ceremonia contó con el repique campanas de todos los templos de la ciudad.

 

 

Un templo dedicado a los pecadores. Ese fue el ‘leit motiv’ de la construcción del Templo Expiatorio de León, convertido con el paso del tiempo en una referencia obligatda para los visitantes y turistas. El padre Bernardo Chávez había soñado con edificar un “templo grande” años antes, pero no fue hasta 1920 cuando escogió una casa para la construcción del templo mientras daba un paseo con sus alumnos por la actual calle Madero.

 

La construcción del Expiatorio se financió con limosnas y donativos, por lo que el templo pertenece completamente a la sociedad leonesa.

Aunque su proceso de construcción se vio afectado por diferentes problemas políticos y económicos, en 1935 se iniciaron las obras de la capilla contigua llamada del Tepeyac para albergar la imagen de la Virgen de Guadalupe.

 

El viernes 1º. de octubre de 1921, durante una ceremonia especial, dio comienzo el trabajo de colocación de los cimientos del santuario con repique de campanas en todos los templos de la ciudad. En un principio recibió el nombre de Santuario Diocesano del Sagrado Corazón de Jesús y en 1923 nació la idea de las criptas, que se construyeron un año más tarde aunque en 1926 se vieron afectadas por la inundación que anegó la ciudad de León.

 

El ingeniero Francisco Zamora fue el encargado de realizar los planos del terreno el 21 de septiembre de 1920. En noviembre el padre Chávez ofició la primera misa en el lugar para luego continuar con el derrumbe de las casas que estaban ahí. El templo se levantó con la idea de expiar las culpas de los pecadores leoneses.

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